Tragedias y locuras bogotanas al volante

Bogotá se convierte, los fines de semana, en una ciudad de dementes, ¿o cómo explicar la balacera del domingo en la zona de rumba de 'Cuadra alegre', en la avenida Primero de Mayo?

El cuento es de locos: un conductor borracho es detenido afortunadamente por los policías y le inmovilizan el vehículo, pues manejaba en la inconsciencia. Él lanza amenazas y se va del sitio por unos minutos.

Cuando regresa, llega con una pistola 9 milímetros y dispara a diestra y siniestra, buscando asesinar al suboficial que coordinó el operativo.

Sus balas dan en la rodilla de un agente y en el tobillo de una mujer, que estaba en el sector.

Ante tal arremetida, la Policía reacciona y, en el cruce de balas, el conductor pierde la vida. ¿No les parece loco? ¿Qué lleva a una persona a intentar asesinar al policía que, paradójicamente, quiere salvarlo de la muerte?

Mientras esto ocurría, disfrutaba de una comida. Alguien me preguntó qué ruta era la más indicada para manejar, con tragos en la cabeza, y no ser detenido.

En algo que me produjo entre risa e indignación, una amiga le dijo: "¡Métase por las calles de los barrios y no salga a las grandes avenidas!".

Creo que ha llegado la hora de que las autoridades cambien los mensajes de los discursos pedagógicos y refuercen la mano dura. Tanto la tragedia de 'Cuadra alegre', como la charla tragicómica de mis amigos así lo demandan.

YESID LANCHEROS
REDACTOR DE EL TIEMPO

Tomado de El Tiempo

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